
El segundo estudio, de la Universidad de Pensilvania, revela que los bebés nacidos de embriones frescos tienen 51% más probabilidades de tener bajo peso y 15% más probabilidades de morir en los primeros días de vida que los de embriones congelados.
Otra investigación, del Hospital Real de Mujeres en Melbourne, Australia, descubrió que 11% de los bebés de embriones frescos tienen bajo peso al nacer, comparados con 6,5% de los nacidos de embrión congelado.
También encontró que 12,3% de los bebés de embriones frescos eran prematuros, comparados con 9,4% de los embriones congelados.
Y 1,9% de los bebés de embriones frescos tenían más posibilidades de morir mientras que los de embriones congelados la cifra es de 1,2%.
No se sabe con claridad a que se deben estos resultados pero estudios previos han sugerido que podría deberse a que los embriones más fuertes son los que sobreviven el proceso de congelamiento.
También se cree que estos resultados están vinculados a la calidad de la placenta, y a los sistemas digestivo y respiratorio del feto.
Tags fertilidad infertilidad pareja enbriones inseminación
1 comentario:
Puede que al nacer, los embriones congelados sean más fuertes pero tienen muchísimas más posibilidades de no nacer que un embrión fresco...no me gusta nada esta terminología: "fresco" "congelado" estamos hablando de seres humanos no del pescado...
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