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viernes, 15 de octubre de 2010

Líquido amniótico y sus funciones

El saco amniótico es la cubierta de dos membranas que cubre al embrión y que se forma entre el octavo y noveno día de la fecundación. La membrana interna llamada amnios contiene el líquido amniótico y el feto en su interior. La membrana exterior, llamado corion, contiene el amnios y es parte de la placenta.
El Amnios es una fina membrana que envuelve y protege al embrion y esta lleno de fluido salino llamado liquido amniótico. El amnios permite los movimientos fetales, ofrece protección contra eventuales golpes, y permite que las sustancias de desecho ingresen a la circulación materna para su excreción. Durante el segundo trimestre el feto es capaz de inhalar el liquido amniótico (de modo tal que entra en sus pulmones) y tragar el mismo; promoviendo el desarrollo y crecimiento normal tanto de los pulmones como de su sistema gastrointestinal.
El saco amniótico que contiene al embrión se forma alrededor de 12 días después de la concepción, mientras que el líquido amniótico comienza a llenar el saco de forma inmediata. Durante las primeras semanas del embarazo está compuesto principalmente de agua suministrada por la madre. Después de la semana 12, el fluido está formado principalmente por orina fetal. El feto flota en el líquido amniótico y durante el embarazo dicho líquido amniótico aumenta en volumen a medida que el feto crece. Este volumen alcanza su punto máximo aproximadamente en la semana 34 de gestación, cuando llega a un promedio de 800 ml. Aproximadamente 600 ml de líquido amniótico rodean al bebé a término de la semana 40 de la gestación. El bebé hace circular constantemente este líquido al tragarlo e inhalarlo y reemplazarlo a través de la exhalación y la micción.
El líquido amniótico cumple numerosas funciones para el feto:
Protege al feto de las lesiones externas al amortiguar golpes o movimientos súbitos.
Permite el movimiento libre del feto y el desarrollo músculo-esquelético simétrico.
Mantiene al feto a una temperatura relativamente constante para el medio ambiente.
Permite el desarrollo apropiado de los pulmones.
El trastorno en el que se presenta una cantidad excesiva de líquido amniótico se denomina polihidramnios, que con frecuencia acompaña a los embarazos múltiples (mellizos o trillizos), anomalías congénitas o a la diabetes gestacional. La cantidad de líquido amniótico se determina a través de una ecografía que se efectúa midiendo la profundidad del fluido en cuatro cuadrantes del útero y sumando los resultados obtenidos. Si posee una profundidad superior a 24 cm. la mujer embarazada presenta polihidramnios.
Puede traer complicaciones tanto en la madre como en el bebé, como el parto prematuro, rotura prematura de bolsa, desprendimiento de placenta, hemorragias postparto por atonía uterina y mala posición fetal.
Una ecografía rutinaria puede ayudar a detectar esta patología a tiempo para seguir el tratamiento que el médico recomiende.

lunes, 19 de octubre de 2009

Circular de cordon

La aparición de enrollamiento del cordón alrededor del bebé es un hallazgo frecuente en los partos normales. El 20% del total de partos vaginales normales presentan vueltas de cordón en alguna parte del bebé. Su aparición no siempre está asociada con alteraciones en la oxigenación del bebé. Actualmente pueden diagnosticarse enrollamientos de cordón umbilical mediante el uso de monitoreo fetal y estudios de Doppler obstétrico. Muy pocos son los casos que complican la salud del bebé y que contraindican un parto vaginal. A veces ocurre que en el trabajo de parto, con el descenso del bebé hacia el canal del parto una circular del cordón puede afectar el pasaje de sangre y en consecuencia privar al bebé del oxígeno y nutrientes necesarios para la evolución normal del parto. Afortunadamente esta situación se detecta mediante un correcto control de todo el trabajo de parto y en casos de complicaciones, siempre hay tiempo para que no haya secuelas en el bebé por la falta de oxigenación y se interviene rápidamente con una operación cesárea.

El cordón umbilical puede ser estudiado por métodos eficaces de diagnóstico: la ecografía convencional, las actuales 3D y el Doppler Color, una técnica que utiliza ondas sonoras para medir el flujo de sangre a través de los vasos umbilicales. Sin embargo, las complicaciones del cordón no se pueden diagnosticar con un grado absoluto de certeza antes del parto, excepto la anomalía de arteria única.

La ecografía puede detectar algunas brevedades de cordón, determinadas circulares (en general, las localizadas alrededor del cuello) y en forma excepcional el nudo real. El monitoreo fetal anteparto sólo permite insinuar una posible alteración de la circulación sanguínea y, durante el trabajo de parto, el monitoreo puede hacer sospechar la existencia de un trastorno del cordón al alertar algún grado de sufrimiento fetal, pero puede dar un diagnóstico de certeza.

Generalmente, las alteraciones del cordón se detectan en el momento del nacimiento y, en ocasiones, no tienen ninguna repercusión para el pequeño. Si el monitoreo fetal alerta posibles complicaciones, el obstetra deberá valorar, según el avance del bebé por el canal vaginal, la vía de finalización del parto –normal o por cesárea-, para llevar a buen término el esperado nacimiento.

martes, 6 de octubre de 2009

Sangrado durante el embarazo

Hay varias causas que pueden producir sangrado vaginal durante el embarazo. Algunas son graves y otras no.
El sangrado vaginal puede ocurrir en las primeras o últimas etapas del embarazo. A menudo cuando el sangrado es leve cesa por su cuenta. A veces, el sangrado puede poner en peligro a usted o al feto. Usted debe llamar a su médico o consultar a un profesional de la salud siempre que se presente sangrado vaginal.

El sangrado durante el primer trimestre es bastante común y puede deberse a los siguientes factores:
  • Aborto espontáneo (pérdida del embarazo)
  • Embarazo ectópico (embarazo en las trompas de Falopio)
  • Trastorno gestacional trofoblástico (un trastorno poco común que puede llegar a ser canceroso en el que se desarrolla una masa con forma de uva de tejidos fetales y placentarios)
  • Implantación de la placenta en el útero
  • Infección
Sangrado en los últimos meses de gestación (después de las 20 semanas) puede deberse a los siguientes factores:
  • Placenta previa (la placenta está cerca o sobre la abertura del cuello uterino)
  • Desprendimiento normo placentario (la placenta se desprende del útero prematuramente)
  • Causa desconocida

lunes, 20 de julio de 2009

Partos Prematuros

El parto prematuro es el parto que tiene lugar antes de las 37 semanas de gestación. (La mayoría de los embarazos dura de 38 a 42 semanas, y la fecha del parto normal es 40 semanas después del primer día de su último período menstrual). El parto prematuro puede ocurrirle a cualquier mujer. Sólo aproximadamente la mitad de las mujeres que tienen un parto prematuro pertenece a un grupo de riesgo conocido. Cerca del 12 por ciento de los nacimientos en los Estados Unidos (1 de cada 8) son prematuros. Los bebés prematuros tienen un riesgo mayor de necesitar hospitalización, tener problemas de salud a largo plazo y morir, comparado con los bebés nacidos a término

Las señales del parto prematuro son:
  • Contracciones que hacen que su barriga se endurezca mucho cada 10 minutos o con más frecuencia
  • Cambio en el color de su flujo vaginal, o sangrado de la vagina
  • La sensación de que su bebé está empujando hacia abajo. A esto se le llama presión pélvica.
  • Dolor débil en la parte baja de la espalda
  • Cólicos como si tuviera la regla o el período
  • Dolor de barriga con o sin diarrea
  • Calambres abdominales con o sin diarrea.
  • Pérdida de fluido por la vagina (fluido acuoso, sanguinolento o mucoso).
Factores de Riesgo
  • Abortos previos o partos preterminos previos.
  • Habito tabaquico ( 10 cigarrillos por dia).
  • Nivel socioeconomico bajo.
  • Anomalias uterinas, miomatosis o antecedente de conizacion.
  • Infecciones urinarias, sistemicas, vaginales o cervicales.
  • Edad materna menor de 18 años o avanzada.
  • Hemorragias, placenta previa.
  • Embarazo gemelar, polihidramnios.
  • Trabajo duro y estresante.
  • Estado nutricional deficiente.

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